UNIDAD DE MEDICINA Y CIRUGÍA EXPERIMENTAL
La reforma de los Sistemas de Salud parece ser un
tema perenne. Tres son los factores claves de toda discusión: a) control
de costes; b) equidad de acceso a los servicios, y c) calidad de los mismos.
Todos ellos interdependientes; ninguno puede ser modificado en profundidad
sin que los otros dos se vean afectados. Las interacciones son tan íntimas
y numerosas que, desde el punto de vista de política de Salud, no deben,
legítimamente, separarse. Control, equidad y calidad, deben considerarse
como partes interrelacionadas dinámicamente en un sistema de salud
considerado como un todo.
Sin embargo, la reducción del gasto, a través de un control de costes, puede tener efectos beneficiosos sobre la calidad. Beneficios que solo ocurrirán en un ambiente donde la atención prestada a los costes se asocie con la idea de calidad -única herramienta que puede revertir la ineficacia-. Pero calidad e investigación son, a su vez, inseparables.
Es cierto que, hoy día, el 80% de la población mundial depende de las diferentes medicinas primitivas; también lo es, el nivel sanitario logrado en la sociedad industrializada. En este caso, resultado, principalmente, de las mejoras en el medio ambiente y en la nutrición; pero, siempre, respaldadas por la investigación biomédica y la atención sanitaria a los pacientes. Aún así, la reacción del público ante el hecho que la medicina moderna es impotente ante el cáncer, las cefaleas o el SIDA, conduce a una demanda de medicinas alternativas. La atmósfera de desilusión con la ciencia médica se refleja, también, en los debates sobre la organización y la provisión de los cuidados de salud. En efecto, existen indicadores, tangibles e intangibles, de un declinar en la calidad de vida; y ello, a pesar del apoyo sin límites que la ciencia ha recibido en los últimos 50 años.
El crecimiento de la investigación científica, como cualquier otra actividad humana, depende de la demanda del mercado. ¿Cuál será el papel de las ciencias biomédicas en el futuro de la atención sanitaria?. En primer lugar, la palabra investigación -calidad- se utiliza en contadas ocasiones en la discusión planteada. A ello ha contribuido el nivel tan bajo que han alcanzado nuestras universidades. No cabe duda que las fronteras de la investigación básica han cambiado; los centros tradicionales productores de ciencia miran con ansiedad, inseguros, el futuro. No solo han embarrancado en las disciplinas clásicas, sino que son incapaces de integrarse en la interdisciplinaridad. Son incapaces de hacer una elección, de redefinir lo importante, y, si es necesario, marcar distancias con el entorno.
En segundo lugar, debe anticiparse a qué clase de enfermedades habrá que hacer frente. Malformaciones congénitas en el recién nacido; accidentes, cáncer y los efectos de enfermedades genéticas en la juventud; en la edad media, cáncer y enfermedades cardiovasculares; en la tercera edad, afecciones visuales, artritis y demencias. Por su parte, enfermedades infecciosas del tipo de la tuberculosis, SIDA y parasitósis, en los países en vías de desarrollo. Solo los avances en la biomedicina molecular conducirán al desarrollo de nuevas vacunas y tratamientos para combatir las enfermedades infecciosas y parasitarias más comunes del tercer mundo; y solo la investigación, representa la esperanza para lograr el conocimiento básico que permita atajar los mecanismos de las enfermedades cardiacas, el cáncer, las enfermedades psiquiátricas e, incluso, la patología del envejecimiento.
Es innegable que debe someterse a contrastación la hipótesis que engarza directamente los beneficios económicos y sociales con los avances en la investigación científica. Y no cabe tampoco duda de que la investigación biomédica es una de las directamente relacionadas con la mejora de la calidad de vida de toda la humanidad. El reto fundamental no es el incremento de los fondos, sino potenciar y mejorar las condiciones sociales que permitan el desarrollo de la investigación científica en general, y la biomédica en particular: la educación en las aulas, la formación de los profesionales, la eficiencia en la gestión, las oportunidades, la libertad de discusión intelectual. De ello surgirá el conocimiento que garantizará la calidad; conocimiento y calidad que asegurarán un control del gasto, sobre la base de una medicina bien hecha.
En octubre de 1990, The Economist incluyó un éxtenso artículo titulado "The Future of Medicine"; trás el encabezamiento: "doctors can damage your wealth", concluía: "The costly wonders of modern medicine have not had much effect on life expectancy or the incidence of sickness. Should the billions that rich countries spend on high-technology doctoring be spent on health instead?". El trabajo responde a un punto de vista de la práctica médica que ha ganado posiciones en años recientes: la moderna medicina es un fracaso. Petrarca, en una carta dirigida al Papa Clemente VI, comentaba
... en nuestros días parece que se ha realizado aquel vaticinio de Marco Catón el Viejo, de que todo andaría mal cuando los griegos nos transmitieron su literatura y, sobre todo, sus médicos. Pero como hemos llegado a tiempos en que sin médicos no nos atrevemos a vivir, sin pensar que, sin ellos, innumerables pueblos vivieron y viven más que nosotros y en mejor salud, ... debes escoger entre tantos uno solo que sea, no famoso por su elocuencia, sino ilustre por la ciencia y por la fe ...".
No cabe duda que la epidemiología ha tenido una gran influencia sobre el modo de pensar en la enfermedad; ello ha incidido en un replanteamiento en la educación y en la práctica médicas. Pero el que la prevención sea más barata que el tratamiento y exija políticas de salud, el problema es que se desconocen los mecanismos de incidencia de los factores ambientales y culturales -salvo casos particulares- sobre la enfermedad. Por su parte, el advenimiento de la medicina molecular ha representado un nuevo paradigma el el mundo de la investigación en las ahora denominadas Ciencias de la Salud. Paradigma glosado por García Baca en su Elogio a la Técnica: ... la técnica no reconoce límites naturales y menos aún fronteras políticas, sociales, económicas, religiosas, etc. No las reconoce ni respeta ni de palabra ni de obra. La técnica es, por intención y por programa, superación de tales límites. ¿Cuantos podrá trascender?. La técnica es apertura a novedades y no puede toparse con fronteras, límites o definiciones que le taponen el porvenir. Como ha escrito Benz recientemente, ...la era en que el médico reclame la capacidad de aplicar los conocimientos de la actual biología y tecnología, no es futuro, ya está ahí.
Sirva de epílogo una cita del Prof. David Weatherall: El papel, cada vez más importante, de la ciencia en la provisión de los cuidados médicos, junto con la dificultad y lo complicado de los factores sociales y éticos asociados, que orientarán la capacidad para determinar el futuro, exigen de todos nosotros una mayor preparación científica. Los políticos deben comprender los rudimentos de la evidencia científica, y la sociedad, en su conjunto, debe estar suficientemente informada para poder participar en el debate de las complejas repercusiones que, continuamente, derivan del avance de la investigación biomédica.
Pero en cualquier caso, en medio de su poderío, .. al hombre no podrán quitarle su dolorido sentir..., que proclamaban, a una, Garcilaso y Azorín.
Pedro García Barreno
El Hospital General de Madrid nació de la reunión de hospitales de la Villa y Corte, solicitada por las Cortes de Castilla y tramitada por Felipe II ante el papa Pío V, quién la autorizó en bula de 27 abril de 1567. La reducción de los hospitales la decretó el Cardenal-Arzobispo de Toledo, don Gaspar de Quiroga, el 31 de enero de 1587; a partir de esa fecha se prohibió que ostentasen sus nombres anteriores los hospitales suprimidos que, desde ese momento, aparecerían reflejados como agregados. Con todo, el proceso de reunión nunca llegó a completarse.
El Hospital General de Madrid, tras una breve permanencia en el que fuera hospital de convalecientes, se ubicó en unos locales situados en la confluencia del paseo del Prado con la carrera de San Jerónimo; las mujeres quedaron en el llamado hospital de la Pasión. Felipe II, en aquellas fechas -6 de diciembre de 1589- dotó al Hospital de sus primeras Constituciones y, en 1597, le asignó los beneficios de las ventas de la Gramática de Nebríja. Bernardino de Obregón fue el primer director.
A principios del siglo XVII, durante el reinado de Felipe III, el Hospital se trasladó de nuevo; esta vez, a un albergue de mendigos que se había edificado, por iniciativa del doctor don Cristóbal Pérez de Herrera, en el camino de Ntra. Sra. de Atocha. A finales del siglo, Carlos II estableció en el Hospital una plaza de Anatómico. En 1705 se redactan unas nuevas Constituciones e Institutos, que inauguran una centuria muy activa aunque de extrema penuria económica. Si bien de vida efímera, a mediados del siglo XVIII, poco después de la coronación de Fernando VI, se aprueba el primer Colegio de Cirugía de España, el Real Colegio de Cirujanos de San Fernando, del Hospital General. En esa época se aborda una reestructuración del Hospital; desde el lado administrativo, la llamada reforma Cevallos intentó su ordenación, a la vez que estudió unas nuevas Constituciones que serían luego aprobadas por Carlos III, en 1760 y revisadas veinte años después.
Arquitectónicamente, se decidió rehacer el vetusto caserón iniciado por Felipe II; Ventura Rodríguez, Hermosilla y, por fin, Sabatini, llevan a cabo el proyecto del nuevo edificio que se inauguró en agosto de 1781; en ese momento, el Hospital General disponía de 1561 camas. Ya en 1849, el Hospital General de Madrid, a raíz de la reforma administrativa que siguió a las Cortes de Cádiz de 1812, pasó a ser regido y administrado por la Diputación Provincial; se rebautizó como Hospital Provincial de Madrid.
En 1852 apareció el primer número de La Crónica de los Hospitales, periódico oficial -se titulaba- de la Facultad de Medicina, Cirugía y Farmacia del General de Madrid. En 1868, se creó la Escuela Teórico-Práctica de Medicina y Cirugía del Hospital Provincial, que vino a reemplazar la docencia práctica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central; y, en 1887, se redacta un nuevo Reglamento, luego revisado entre 1924 y 1934, y reeditado con cambios sustanciales en varias ocasiones.
Acompañan esta historia: el Hospital de S. Juan de Dios (1552), la antigua Inclusa (1572), la Casa de Maternidad (1837), el Instituto Provincial de Puericultura (1929) -que aglutinaba la Inclusa, el Colegio de la Paz, el pabellón de la Moncloa y el asilo de San José y el Hospital de la Beneficencia para enfermedades de los ojos (1879). Cada uno de ellos con sus particulares señas de identidad.
En julio de 1968 se inauguró, oficialmente, la nueva Ciudad Sanitaria Francisco Franco, levantada en la tierra del que fue Hospital de San Juan de Dios, lejos del vetusto edificio de Atocha. Ciudad Sanitaria cuyo Reglamento incluía: Hospital Provincial o Instituto Médico-Quirúrgico, Instituto Provincial de Obstetricia y Ginecología, Instituto Provincial de Puericultura, Instituto de Oncología Marquesa de Villaverde, Clínica Psiquiátrica, Hospital Psiquiátrico Alonso Vega, así como los que en el futuro puedan crearse, explicitaba el Reglamento.
Los
años transcurridos hasta ahora han supuesto un periodo en el que se
han sucedido varias reestructuraciones, administrativas y arquitectónicas.
El Hospital ha recuperado su nombre original, el de General de Madrid; se
apellida, Universitario -condición que siempre tuvo- Gregorio Marañón
-uno de sus más eminentes profesionales-. En cualquier caso, cuatrocientos
años de historia,
quadragenti anni de nomine.
Hospitals with
traditions of excellence have
demonstrated abundantly that
Research enhances the vitality of teaching,
Teaching lifts the standards of services, and
Service opens new avenues of investigation.[J. Masur, M.D. NIH - Bethesda, Maryland, USA.]
Molecular biology is the science that attempts to understand the molecular basis of gene expression and the processes that regulate cellular phenomena. Medical research also attempts to understand the nature of diseases. Molecular medicine - biomedicine - encompasses the discovery of fundamental molecular components that determine normal cellular behaviour, the dissection of aberrant genetic expression or interaction, and the modulation and correction of those aberrations for the purpose of disease prevention and cure. Gene therapy -the delivery and expression of a correct copy of a gene into cells in which endogenous gene is nonfunctional- is the paradigm of the molecular medicine.
Simultaneously, here is an emerging active partnership between people and machines to do certain skilled tasks better than either can do alone. Human have many capabilities, but they do have limitations. Machines have complementary capabilities that can remedy some of these defects. Rapid technological advances in electronics and computer sciences have set the stage for an unprecedent drive toward improvement in existing medical devices and the development of exciting new ones. Powered by computers and aided by fundamental advances in physics, chemistry and biology, and array of new techniques is making it possible to observe phenomena that until recently could only be inferred. These developments indicate that a new age of image in biomedicine is under way, an era that will lead to sharp changes in the role of images in science. Medical imaging is the second paradigm in current medicine.
New medical devices with numerous therapeutic applications continue proliferate. Bionic, in the medical sense, refers to the development of artificial organs. The term also refers to any electromechanical device that is made to emulate the behaviour of a living organism (robot). As is typical of any technical field that is not yet fully structured, there is often a certain amount of redundancy between component concepts and subdisciplines: computer-assisted surgery, image-guided medicine, computer-integrated medicine, computer-integrated surgery, computer-assisted medical interventions, ... .
Above all,
the medical discipline acquires knowledge with a purpose: to use it for
prevention, cure, and care. The doctors had to integrate the new advances
to make them suitable for application in patient care. The dominant model
of disease today is biomedical, with molecular biology its basic scientific
discipline. But man is more than a biological organism. He is also a sentient
being, a being which can feel, perceive, and remember. Our model of man
is hopelessly incomplete if it ignores subjectivity. The problems of fragmentation
can be overcome by teaching integrated medicine: from DNA to man. Molecular
biologists, clinicians, and engineers look at the same disease at different
levels. It is a great challenge to bring them together in the process of
integrated teaching, trainning, and practice.
| Director: | Pedro García Barreno, Dr.Med. | |
| Titulados superiores: | Fernando Asensio Rubio, Lcdo.Vet. | (animalario/granja) |
| Juan F. del Cañizo López, Dr.Med. | (Biónica) | |
| Manuel Desco Menéndez, Dr.Med., Dr.Ing.Teleco. | (Imagen médica) | |
| Mª Concepción Guisasola Zulueta, Dr.Med. | (Biomedicina) | |
| Antonio Suárez Sanz, Dr.Biol. | (Biomedicina, instal.radiact.) | |
| Juan José Vaquero López, Dr.Ing.Teleco. | (imagen médica) | |
| DUEs: | Angélica Biurrun González | (quirófanos) |
| Mª Luisa Sanz Hidalgo | (microcirugía) | |
| Técnicos: | Rosario Beneyto Cruz, T. Social | (laboratorios) |
| Juan M. López Enríquez | (animalario) | |
| Francisco Sánchez Cobos, Lcdo.Hist. | (animalario) | |
| Mª Jesús Sánchez Fernández | (laboratorios, cultivo celular) | |
| Auxiliares: | Mercedes Adrados Plaza | (quirófanos) |
| Jesús González de Frutos | (animalario) | |
| Fernando Bartolomé García | (seguridad) | |
| Manuela Domínguez Martín | (quirófanos) | |
| José M. García Agüero | (animalario) | |
| Mercedes García Bocos | (limpieza) | |
| Pedro C. García Vázquez | (seguridad) | |
| Carmen Ruiz Sánchez | (quirófanos) | |
| Secretaria: | Elena Moreno Cuñat, Lcda.Polit. |